Tema 8. Formación de los núcleos cristianos de resistencia frente al Islam. La lucha por la supervivencia (siglos VIII-X)
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1. Unidad y diversidad de la España cristiana medieval.
España como el resto de Europa, durante la Edad Media padeció una profunda crisis política caracterizada por la atomización del estado y la descentralización política; es un periodo histórico donde predominan las fuerzas centrifugas. Esta crisis se acentúa especialmente en el siglo IX con la descomposición del Imperio carolingio y el desarrollo del feudalismo. Sin embargo en España hay un factor ajeno a Europa. La clase dirigente, los reyes siempre van a tener presente dos ideas fijas :
1ª: Recuperar el reino perdido por perdido por los godos frente a los musulmanes.
2ª: Como consecuencia de la primera restablecer la unidad política.
2. Formación de los núcleos cristianos de resistencia.
Desde un principio, según la documentación medieval, los núcleos cristianos de resistencia se impusieron como un deber ineludible, como un cuestión de honor la empresa reconquistadora. Esta idea actuó como principio cohesivo de los pueblos en ella empeñados.
2.1. El núcleo occidental astur-leonés.
2.1.1. El personaje.
Pelayo sirvió como espatario en la corte de don Rodrigo. Arruinado el reino godo, Pelayo marcho con su familia al Norte, y como otros muchos magnates de la corte de don Rodrigo, se acogió a las tierras que los árabes llamaban Galicia, donde acaso pensaron en resistir por última vez a los agarenos invasores. Firmada la paz al cabo entre los refugiados godos y la gente del país, de una parte, y los musulmanes, de la otra, Pelayo penetró con su hermana en Asturias y allí se estableció, en el valle de Cangas, en las estribaciones occidentales de los Picos de Europa. Las circunstancias que sucedieron después hicieron de él el caudillo de un pueblo, el restaurador de la cristiandad, el paladín de la civilidad europea frente a la religión y a la cultura islamitas y africanas.
2.1.2. La rebelión.
El gobernador berberisco de la región, Munuza, se prendó de la hermana del antiguo espatario de Rodrigo, y para triunfar en sus amores envió a Pelayo a la capital del emirato, junto a otros notables, como rehenes que garantizasen la obediencia de los naturales del país. El primer valí de Al- Andalus, Abd al Aziz, hijo de Muza, se había casado con Egilona, viuda de un rey godo. Estos matrimonios entre las clases dirigentes se hacían para sellar las alianzas.
Entre marzo y agosto de 717 pudo fugarse de Córdoba y huir, de nuevo, a tierras asturianas. Durante su ausencia el valí de la región se había casado con su hermana. Pelayo se negó a aprobar dicho matrimonio. Al-Hurr envió sicarios a Munuza para prenderle y llevarle de nuevo preso a Córdoba, pero Pelayo por la confidencia de un amigo pudo escapar a tiempo. Al cruzar el río Piloña se encontró con una asamblea judicial. Pelayo les reprochó su sumisión y les movió a la venganza y a la lucha. Les convocó a una asamblea general y en ella le reconocieron como caudillo. Los rebeldes comenzaron por no pagar los tributos acostumbrados y por atacar a los beréberes establecidos en el país. Ocurrían estos sucesos en el año 718. Los musulmanes , en estos momentos, estaban interesados en conquistar la Narbonense y no hicieron caso de una rebelión en una tierra pobre, abrupta y lejana. Pero tras varias derrotas en las Galias decidieron acometer a los asturianos, para presentar una victoria al califa.
2.1.3. La batalla.
Anbasa ordenó en 722 que fuese a someterles un cuerpo de tropas mandado por Alqama. No se debió pensar siquiera en Córdoba en la posibilidad de que Pelayo y sus secuaces resistieran, acostumbrados como estaban a que los españoles capitulasen sin combatir. A fin de arreglar la capitulación, se dispuso que fuese con la hueste el obispo hispalense Oppas, hermano de Vitiza, amigo de los caldeos, y al cabo de la misma raza y religión que los sublevados en las peñas del Norte. Pelayo no sintiendose seguro en campo abierto escogió un sitio estratégico para celebrar la batalla: un valle de unos tres kilometros y medio que se iba estrechando hasta convertirse en un ratonera; y se refugió con trescientos de sus más aguerridos caballeros en una cueva que tenía y tiene un manantial de agua, en el monte Auseva, en la garganta que hoy llamamos Cova-donga (Cueva de la Señora). Alqama con algunos miles de hombres cayó en la trampa. El obispo Oppas intentó convencer a Pelayo de que capitulase. Le representó la inutilidad de seguir resistiendo y le ofreció el disfrute de sus tierras como a todos los que se sometían. Pero Pelayo se negó a rendirse y se trabó el combate el 28 de mayo de 722. Si Pelayo se hubiera rendido, quizás los musulmanes, libres del acoso español, hubiesen terminado por conquistar en el siglo IX los restos del Imperio carolingio y Europa hoy sería diferente y muy parecida al mundo afroasiático actual. Mientras el caudillo resistía en la "cova", las piedras y flechas que los saeteros y honderos dirigían contra ella, en cumplimiento de leyes físicas, rebotaban en la roca.. Los montañeros, ocultos en las laderas de los cerros, cayeron entre tanto sobre Alqama y sus hombres, y dado la estrechez del terreno, aislaron con facilidad la vanguardia de los sarracenos. En el momento decisivo Pelayo y los suyos salieron de la cueva y Alqama murió en el combate. Oppas fue hecho prisionero. El resto del ejercito huyó despavorido. Al atravesar los difíciles pasos que llevan de Lagos hasta la Bufarrera fueron exterminados. Aún hoy llaman las gentes del país la huesera a un pequeño barranco situado en esa ruta, a unos cientos de metros de distancia de la cueva. Enterado Munuza en Galicia acudió con sus tropas, pero nuevamente, desconocedor del terreno que pisaba y engañado por los guías, cayó en una trampa en la salida meridional del valle de Proaza, llamado entonces Olalíes, y los aniquilaron, pues no había allí salida ni salvación posible para ellos. Después de este nuevo desastre ningún musulmán quedó vivo la otro lado de los montes cantábricos. El éxito fue tan sorprendente que los cristianos pensaron que la victoria había sido posible gracias a la intervención de la Virgen María.
2.1.4. Las consecuencias.
Los moros entusiasmados con la conquista de las Galias despreciaron a los astures. Y mientras Pelayo se establecía en Cangas, al eco de su triunfo se le unían todos los perseguidos, todos los descontentos, todos los exaltados de espíritu ambicioso y de alma inquieta, y se enlazaba con su hija Ermenesinda, Alfonso, hijo del duque de Cantabria. En los años siguientes extendió su reino por Asturias conforme fueron llegando los godos que se habían refugiado entre los francos. Murió en el año 737. Le sucedió su hijo Fáfila, muerto a los dos años de su reinado por un oso. A éste le sucedió su yerno, duque de Cantabria y como tal de estirpe gótica, con el nombre de Alfonso I (739-757). Los reyes medievales consideraron a Pelayo como el legítimo heredero de el Reino godo de España.
3.4. La frontera oriental: Castilla.
Los ejércitos musulmanes evitaban los llanos despoblados en sus razzias y remontaban el valle del Ebro, penetrando por Pancorbo o desde Medinaceli. El reino de León tuvo que defender esta frontera, bien aliándose con los muladíes del Ebro (Tudela, Musa ibn Musa), apoyando al reino de Navarra o fortificando las tierras de Castilla y repoblándola con comunidades de campesinos-guerreros cántabros y vascos, bajo la jefatura de un conde. El conde Fernán González concentró en su poder los condados de Burgos, Lantarón, Álava, Lara y Cerezo. Sus sucesores, García Fernández (970-995) y Sancho García, fueron prácticamente independientes y gracias a su caballería villana soportaron bastante bien las razzias de Almanzor.
4. La estructura socioeconómica
4.1. Economía
La economía era de tipo agropecuario. En una primera etapa predominaba la ganadería. Cuando se repobló la Meseta, se desarrolló la agricultura de tipo cerealista y la vid. En el comercio la unidad de cambio era la oveja.
4.2. Sociedad
Formada por pequeños propietarios libres, porque los condes los necesitaban para la defensa y por sus ambiciones independentistas. Esta necesidad de la guerra permitió, incluso, que apareciera una pequeña nobleza de caballeros villanos, equiparados a los infanzones (pequeña nobleza de sangre) por el fuero de Castrojeriz (974), formada por los campesinos que tenían la riqueza suficiente para participar en la lucha con un caballo.
5. Los núcleos orientales pirinaicos: Navarra, los Cdos. aragoneses
5.1. Navarra
Adquirió importancia por su situación estratégica entre el puerto de Roncesvalles y el alto Ebro. Durante el siglo VIII y los primeros años del siglo IX Pamplona tuvo guarniciones francas o musulmanas. Con el apoyo de la familia muladí de los Banu Casi, la familia Arista, fue capaz de expulsar a los francos (816-824). Algún tiempo después del desastre de Carlomagno en Roncesvalles.
A mediados del siglo IX se produjo la ruptura con los Banu Casi y los monarcas navarros tendieron a buscar la alianza con el reino Astur-leonés, que le necesitaba para defender su frontera oriental.
Alfonso III ayudó a establecer una nueva dinastía en la persona de Sancho García (905-925), que impuso una monarquía jerarquizada, dispuesta a repoblar la Rioja (Nájera, Arnedo), dominar el valle de Aragón y a enfrentarse con los musulmanes.
Sus centros espirituales son los monasterios de San Millán de Cogolla y San Martín de Albelda.
5.2. Aragón
Tras un breve dominio de los francos se impusieron los intereses ganaderos de la familia del conde Aznar Galindo, que se asentaba en la comarca de Jaca.
En la segunda mitad del siglo IX consiguió también su independencia religiosa de Toledo (monasterio carolingio de San Pedro de la Siresa o clérigos mozárabes de San Juan de la Peña). A principios del Siglo X, aún conservando una cierta autonomía, entró en la zona de influencia de Navarra.
5.3. Los condados catalanes de la Marca Hispánica
El núcleo catalán se haya en estrecha relación con la monarquía carolingia, que pretende la constitución de una zona de control fronterizo frente al Islam entre el Pirineo y el Llobregat, apoyada en la posesión de Gerona y Barcelona. Fracasado el intento de Carlomagno de tomar Zaragoza (episodio de Roncesvalles) la autoridad franca fue desigual en los distintos condados de Barcelona, Rosellón, Gerona, Ampurias y Urgell-Cerdeña, cada cual con su obispo. A partir de la capitular de Qierzy (877), los cargos-funcionarios de la monarquía carolingia se hicieron hereditarios, iniciándose con ello el feudalismo y Wifredo el Velloso consigue reunir el control de todos los condados que pasan a ser patrimonio de su familia. Durante la segunda mitad del siglo X, el conde Borrell II (954-992) consiguió la independencia definitiva, aunque teóricamente fueron vasallos de los francos hasta el siglo XII.
Estructura socioeconómica
A mediados del siglo IX la zona se repobló con los hispani que regresaron del sur de Francia, donde se habían refugiado cuando se produjo la dominación sarracena. Ocupaban pequeñas tierras de cultivo (aprisio, alou) que existían en abundancia. Sobre esta población de campesinos libres se superpone los funcionarios condales (vicari, barones), que cada vez fueron más independientes a medida que se extendió el proceso de feudalización.