ENSAYO

 

Las 4 mentiras sobre los godos

 

Por JURATE ROSALES*

 

* Jurate Rosales, venezolana de origen lituano.

Dirige desde 1985 la revista “Zeta”, semanario venezolano de información y análisis. Es autora de los siguientes libros:

 

“Baltų Kalbų Bruožai Iberų Pusiasalyje” (Rasgos de idiomas bálticos en la península ibérica), en idioma lituano, Chicago, 1985.

“Los Godos”, 2 ediciones de la revista Zeta, Caracas, 1998 y 1999.

“Los Godos” edición ampliada, Ariel, Barcelona, España, 2 ediciones en 2004.

“Goths and Balts” (Godos y bálticos) en inglés, Vyduno Fondas, Chicago, 2004.

 

Hora de corregir

 

El siguiente trabajo versa sobre los errores de traducción de textos medievales, lo cual impidió el conocimiento y utilización de múltiples documentos que existen y son accesibles, reveladores de los orígenes, idioma y cultura de los godos que en el siglo V invadieron España. Los errores que señalo se refieren a:

 

1. La creencia que los godos son oriundos de Escandinavia (producto de un error de traducción);

 

2. Considerar que el idioma de la Biblia de Ulfilas es una muestra del idioma de los godos (error de interpretación histórica);

 

3. Considerar que los godos son germanos (errores de análisis lingüístico);

 

4. Describir a los godos como un pueblo primitivo (falta de documentación sobre el particular).

 

A título de introducción, cabe recordar que en la segunda mitad del siglo IV, los godos partieron de la costa sureste del mar Báltico, descendieron hasta el mar Negro y al alcanzar el bajo Danubio, atravesaron la región balcánica para penetrar en la Península Itálica. En el año 410 tomaron Roma, pero la abandonaron y tras la muerte de su rey Alarico, se dirigieron hacia el sur de Francia y la Península Ibérica. Casi un siglo después, en el año 507, perdieron sus provincias francesas en la batalla de Vouillé contra los francos, y sus centros de poder se trasladaron a los dominios que poseían en España. Allí, principalmente en el norte, echaron raíces y se establecieron definitivamente. Lo más probable es que hoy, todo español lleve algo de sangre goda en sus venas.

 

Durante los 800 años que duró la Reconquista hasta la expulsión definitiva de los moros con la toma de Granada en 1492, llevar sangre goda era en España un honor y un incentivo de lucha. El escritor y periodista venezolano Rafael Poleo, lo puso en estas palabras:

 

“...para los españoles de entonces, la Reconquista fue una gesta de godos contra árabes, reivindicación legítima si se considera que aquella empresa la lideró una clase dirigente cuyo núcleo era la nobleza de origen predominantemente godo.”1 Actualmente el “ser godo” ha sido olvidado en España, pero permanece vigente en América Latina, donde, según ese mismo autor: “los godos convirtieron su patrimonio en sinónimo de nobleza y esa manera de evaluar la palabra godo rige a este lado del Atlántico, casi siempre con dejo rencoroso, para designar al miembro de la clase dominante que lo es por razones ancestrales”.2 Sobre ese particular, la Enciclopedia Quillet argentina es aún más directa e informa: “hacerse de los godos: fig. Blasonar de noble. Ser godo: Ser de nobleza antigua.”

 

1 Poleo, Rafael. Prólogo, pp. .III-IV. Los Godos, Rosales, Juratė Statkutė de, Ediciones de la revista Zeta,

Caracas, 1998. ISBN 980-07-5491-1.

2 Idem. p.III.

 

En realidad, lo de la “nobleza” no fue sino una evolución tardía. Desde los albores de la existencia de ese pueblo que cuenta no menos de 4.000 años de historia documentada, los godos se esmeraron en crear una sociedad organizada, no necesariamente bélica, sino principalmente agrícola, ganadera y sobre todo – productiva. El mayor logro de esa cultura ha sido su permanencia, porque sus planteamientos básicos nunca perdieron validez. El que muchos españoles ignoren hoy lo que fueron sus ancestros godos, se debe a una grosera deformación de los hechos históricos. Algunos pretendidos estudios que se hicieron sobre el tema carecen del más elemental sentido común, rayando en lo absurdo. Sin embargo, nadie se atrevió a ponerlos en duda.

 

La meta de este breve recuento consiste por lo tanto, en señalar los más resaltantes errores que impidieron conocer con precisión quiénes fueron los godos.

 

1ª MENTIRA

 

Un origen escandinavo

La confusión que ubicó el origen de los godos en la península escandinava parece haberse iniciado con una errónea interpretación de lo dicho por el historiador Jordanes, quien escribió en latín, en el año 551, una historia de los godos intitulada De origine actibusque getarum (Del origen y hechos de los godos). Una revisión de lo que realmente dijo Jordanes, evidencia el grave error de traducción que a su vez alimentó la teoría de un origen escandinavo de los godos.

 

El nacimiento de un mito

Jordanes inicia la descripción de la patria goda original llamándola “la isla de Scandzia”. El texto en latín es:

“Ad Scandziae insulae situm, quod superius reliquimus, redeamus, de hac etenim in secundo sui operis libro Claudius Ptolomeus, orbis térrea discriptor egregius, meminit dicens: est in Oceani arctoi salo posita insula magna, nomine Scandza, in modum folii cetri, lateribus pandis, per longum ducta concludens se. De qua et Pomponius Mela in maris sinu Codano positam refert, cuius ripas influit Oceanus. haec a fronte posita est Vistula fluminis, qui Sarmaticis montibus ortus in conspectu Scandzae septentrionali Oceano trisulcus inlabitur, Germaniam Scythiamque disterminans.»

 

La mayoría de las traducciones conocidas en los tiempos modernos recogen la palabra “Scandzia” y la interpretan como Escandinavia. Sin embargo, una traducción literal de lo dicho por Jordanes revela algo muy distinto:

 

“Volvemos a la isla de Scandzia a la que nos referimos arriba, de la que en el libro segundo de su obra habla Claudio Ptolomeo, notable relator del orbe terrestre, y allí dice: hay puesta en el Océano del Norte una gran isla, llamada Scandza, con la forma de una hoja de limón, de lados arqueados, en alargada extensión terminando en si misma, que Pomponio Mela dice está en el mar en el golfo Codano cuyas orillas (acc.pl.: ripas) baña el Océano, y por su frente (abl.sg. de frons – cara, fachada) está colocado (positus est) el río Vístula que parte de los montes de Sarmatia, cayendo en tres ramales en el Océano de Septentrión con el sitio de Scandza a la vista, marcando la frontera entre Alemania y Escitia.”

 

El error parece haberse generado al considerar la palabra frons con el sentido de en frente, cuando el significado latín de esa voz es “el frente” y en el ablativo que utiliza el latín significa “por su frente”: por su parte frontal, que es lo contrario de “en frente”. El hecho de afirmar el autor que el nacimiento de la isla se ve (in conspectu) en la boca del Vístula, debía haber advertido a los traductores que no es posible “ver” a Escandinavia desde la boca del Vístula. Este solo hecho ya era suficiente para percibir de que no se trata de la península escandinava, porque la distancia desde el punto más cercano de Suecia a la desembocadura del Vístula es más o menos igual a la que separa Madrid de Barcelona y a nadie se le ocurriría decir que desde Madrid se puede “ver” Barcelona. Por otra parte, en la época en que escribió Jordanes, no existían mapas de la península escandinava y mucho menos mapas de la costa del mar Báltico en el que desemboca el Vístula, así que tampoco podía Jordanes “ver” las cosas, como hoy las observamos en un mapa. Tan escasos eran los conocimientos oficiales sobre esa área, que los autores antiguos solían llamar al mar Báltico “mar del Norte”, o simplemente “el Océano”.

 

Ahora bien: el texto de Jordanes, escrito en el año 551, fue dado a conocer a los historiadores modernos por el latinista germano Theodor Mommsen (1817-1903), Premio Nobel en 1902, en su obra “Monumenta Germaniae Historica”. El primer traductor del texto de Jordanes fue el lingüista alemán Wilhelm Martens (1884-1913) y la traducción fue publicada en 1914. En ella, Martens inicia la larga cadena de errores al traducir la palabra frons, no por “frente” sino por “en frente”3, y además, obvia totalmente en la traducción la frase “terminando en si misma”, limitándose a decir que la isla es larga.

 

Curiosamente, los traductores después de Martens, copiaron textualmente lo dicho no por Jordanes, sino por Martens. La traducción al inglés de Christopher Mierow data de 1915 y repite el error: “this island lies in front of”. La traducción muy reciente de Theedrich Yeast, vuelve a insistir en lo mismo, al tiempo que confiesa haberse guiado por las traducciones anteriores de Martens y Mierow. Dice Yeast: “this island lies opposite the river Vistula”. Una revisión de algunas traducciones en otros idiomas, parece confirmar que todos se guiaron no por el latín de Jordanes, sino que buscaron la facilidad del alemán o el inglés.

 

Lo importante es que mucho antes de Mommsen, el rey Alfonso X El Sabio ya tenía conocimiento de la Historia de los Godos escrita en el siglo VI por Jordanes. En su Historia de España, al referirse en el capítulo 3864 al origen de los godos, Alfonso X El Sabio tradujo en el siglo XIII el texto de Jordanes (o copió el mismo texto que utilizó Jordanes, eso no podemos saberlo), pero tenía más clara la situación geográfica del lugar de origen de los godos, quizás porque en la época de sus cercanos antepasados, los godos de España

 

3 En alemán: “Draussen im nördlichen Eismeer liegt eine grosse Insel namens Skandza, von der Gestalt eines Zitronenblatts mir krummen Seitenkanten, weit in die Länge gezogen. Sie liegt vor del Múndung del Vistula, welche auf den sarmatischen Gebirgen entspringt aud gegenüber von Skandza, Germanien und Scythien scheinend, in drei Mündungen in den nördlichen Ozean fliesst.” Gotengeschichte, nebst Auszügen aus seiner Römischen Geschichte, übersetzt von Dr. Wilhelm Martens, herausgegeben von Alexander Heine, 1914. Phaidon Verlag in Essen, 1986, isbn 3-88851-076-6.

 

4 Menéndez Pidal, Ramón. Primera Crónica General, Estoria de España, Madrid, 1906.

 

todavía solían viajar a ese lugar para consultar a sus antiguos augurios, según lo relató en el

año 1073, en Prusia oriental, el cronista Adamus Bremenensis en su obra Descriptio insularum aquilones.5

 

En su Primera Crónica de España, en el capítulo 386 titulado “Aquí comienza la estoria de los godos et cuenta de que yentes fueron et de quales tierras salieron”, el Rey Sabio incluye varias explicaciones adicionales: 1. que la isla está situada en el golfo “es assentada en el seno”; 2. que esa isla rodea la tierra y las costas adyacentes como un arco “cerca toda la tierra et a las costas aduchas cuemo en arco”; 3. que comienza en el lado Este de la boca del Vístula “correl aparte de orient el rio Vistula” y lo hace en el punto donde el Vístula se divide en tres ramales y marca la frontera con Alemania (la cual evidentemente se encontraba al Oeste, lo que significa que las tierras al Este de esa frontera no lo eran): “et dalli o comiença a parecer a la ysla de Scançia ua partido por tres canales et ayuntan se cercal mar de septentrion, et ua partiendo frontera entre tierra de Sciçia et de Alemanna.”6

 

Efectivamente, los dos largos bancos de arena que pueden ser considerados islas y hoy son penínsulas, se originan en la orilla Este del Vístula, en el sitio donde ese río desemboca en el mar Báltico que los autores antiguos y del medioevo llamaban “mar de septentrión”.7

 

Las confusiones de Mela

Otra confusión la originó el geógrafo Pomponio Mela, mencionado tanto por Jordanes como por Alfonso X El Sabio como la autoridad que define el nombre del golfo donde nace esa isla de Scandza. En su famosa geografía, Melo llama ese golfo Codanus sinus y lo coloca “más arriba del Elba”8, un río de Alemania situado bastante más al occidente del Vístula. (Por cierto, tanto Jordanes como Alfonso X dicen que Melo habla de ese golfo en su Libro II, cuando en realidad lo hizo en el Libro III). Resulta que Melo menciona dos veces en su geografía el nombre del Codanus sinus, pero parece situarlo cada vez en otro lugar.Mela era un importante geógrafo español , quien escribió su famosa Chorographia, según concuerda la mayoría de los estudiosos, hacia el año 44 después de Cristo.9 En ese libro ofrece descripciones excelentes y adelantas para su época del golfo de Vizcaya, pero sus conocimientos del norte de Europa pecan de muchos errores. En su capítulo 3,31 Mela sitúa el Codanus sinus (golfo Codanus) “arriba del río Elba”, pero más adelante, en el párrafo 54, pareciera hablar de Dinamarca y agrega que entre las islas de ese lugar está

 

5 Adami M.GestaHammah. Eccl.pont.Liber IV, Descriptio insularum aquilones, cap.223. Cf. K. Būga, Raštai, t.III, p.159.

6 Alfonso X El Sabio, La primera Crónica General, Estoria de España. Publ. por Ramón Menéndez Pidal, Madrid, 1906., Cap. 386.

7 Strabo; Pomponio Mela; Plinio El Viejo; Tácito; Ptolomeo; Jordanes; Alfonso X El Sabio; etc. 8 Pomponius Mela, De Chorographia, L. III, 3, 31.

9 Pomponius Mela, Chorographie. Société des belles lettres, Paris, 1988. ISBN 2-251-01344. ISSN 0184-7155. p.XIII.  Scadinavia” que, dice Melo, “ocupan hoy los teutones y que, por su fertilidad y tamaño supera las demás”.10

 

El problema entonces es que Mela no sabía exactamente donde se encontraba ese Codanus sinus, ya que lo colocaba cada vez en un lugar diferente. En cambio Jordanes y Alfonso X, al igual que otras fuentes, lo tenían por el actual golfo de Danzig, puesto que lo ubicaban en el sitio donde desemboca el Vístula.

 

Si observamos que Mela describió esa región del norte de Europa como un lugar cuyos habitantes vivían desnudos y se resguardaban del intenso frío cubriéndose con sus propias orejas que tenían muy largas, o que se transformaban de noche en lobos, cabe abrigar ciertas dudas sobre las fuentes de información que utilizó Mela. En cambio, la gran virtud de Alfonso X El Sabio es la escrupulosa exactitud, asombrosa en un siglo XIII, de sus datos geográficos. En ese aspecto, debemos otorgar mucha más credibilidad a Alfonso X, y esto nos ubica definitivamente en el banco de arena que empieza al Este de la desembocadura del Vístula y, efectivamente, a partir de allí rodea la tierra y las costas como un arco.

El nombre de Codano

La arqueología indica que la región al Este de la desembocadura del Vístula fue habitada por pueblos bálticos desde por lo menos 2000 antes de Cristo y dejó de serlo en su ala occidental cuando lo que hoy es Prusia oriental fue invadida por los germanos en el siglo XIII después de Cristo. Antes de esa fecha y durante más de tres mil años, la región presenta el cuadro arqueológico y posteriormente histórico, de una permanente presencia báltica.11 Los nombres de los lugares geográficos son de origen báltico.12 Es cuando vale la pena examinar si la voz “Codano” entra también en ese grupo y averiguar cómo la pronunciaban en el idioma local.

 

Una de las diferencias entre los idiomas bálticos (o en nuestra opinión – godos) y el latín, es que generalmente el báltico antiguo pronunciaba la G en el lugar donde el latín tenía el sonido K.13 Como ejemplos de esa tendencia traída por los godos, podemos mencionar las voces latinas lacrima y lacus que se convirtieron en España en lágrima y lago.14 Otra diferencia son los diptongos, que el latín ya no pronunciaba, pero que en los idiomas bálticos eran (y son) abundantes al punto de modificar en España muchas palabras latinas agregándoles el diptongo: ej. bonus dio “bueno”, novus se transformó en “nuevo”, “regnum” en reino, “ferrum” en hierro, etc.15

 

Si invertimos la regla y nos preguntamos cómo deformaba el latín las palabras godas, tenemos que la G goda debe transformarse en una K latina. Efectivamente, Codano

 

10 Idem, L.III, 6, 54.

11 Gimbutas, M. The Balts, Frederick A. Praeger, New York, Washington, 1968. LCCCNumber 63-18018, pp. 51-53.

12 Idem.

13 Rosales, Jurate. Los Godos. Ariel, Barcelona 2004. ISBN 84-344-6717-8. pp.50-51.

14 Idem.

15 Idem. pp. 45, 51-54.

 

es la pronunciación latina (con el sonido K y sin el diptongo) de la voz báltico-prusiana “gudian” y “godian” – godos. El sinus codanus, era entonces simplemente el golfo Godian, o golfo de los godos.

 

Entre los autores que comprendieron que el “sinus Codanus” era el “golfo de los godos” cabe citar al historiador Edward Gibbon (1737-1794). En su famosa obra “Decline and fall of the Roman Empire”, Gibbon escribió: “El poder de los godos debe haber sido grande en ese tiempo: es probablemente a ellos que el Sinus Codanus debe su nombre”.

 

Ya anteriormente, el historiador prusiano Matheus Praetorius, se refería en el año 1688 a la voz “Codano” como una traducción de “Godan”.16 Además de testificar que esa era la voz todavía utilizada en su tiempo, también cita al geógrafo Cluverio, famoso en Ámsterdam: “Cluverius ab hoc Codano seu Godano sinu, celeberrimam Regalis Prussiae Urbem Gedarum dictam, vulgo Dantiscum, seu Danzig. Quod aliis Gythonium, veterum cultorum nomine vocatum, audit.; suma traxisse originem testatur”.17 Philippus Cluverius (1580-1623) era un geógrafo alemán nacido en Danzig y autor de importantes obras de geografía editadas en Holanda. Indica, según Praetorio, que el golfo se llamaba Codano o Godano y allí estaba la ciudad de Danzig, “antiguamente llamada Ghytonium – lo que indica de donde le viene el nombre” – o sea que el nombre viene de los godos.

 

El significado de “scandia”

 

En ese mismo libro Orbis gothici publicado en 1688 en Prusia Oriental por el historiador Matheus Praetorius (1635-1707), el autor afirma que la voz Scandia proviene del verbo báltico skandinnu (en lituano moderno la voz “skandinu” existe, y significa “yo sumerjo”, del verbo skandinti, skandina - sumergir). Efectivamente, Praetorius traduce la palabra por “sumerjo” (“… deductum putat nomen a voce Sarmatica skandinnu, Submergere”). En ese mismo capítulo, Praetorio explica que “los ancianos” llamaban así a las “maris Balthici oris” – las costas del mar Báltico.18

 

En realidad, la voz scanda, scandinavia y scandia, o las scandzia, scandza, scançia que en Jordanes y AlfonsoX muestran la típica palatización de los idiomas bálticos (la cual fue introducida por los godos en España y palatizó las palabras latinas), es sinónimo de otra voz báltica, que en lituano es “nerija” (viene del verbo nerti, neria, nėrė – sumergirse).

 

Decir “skandina” o “neria” es decir lo mismo. A medida que los bálticos occidentales fueron sucumbiendo a partir del siglo XIII ante los teutones, y los bálticos orientales avanzaron sobre la casi totalidad del territorio lituano, pareciera que la palabra “nerija”, que los bálticos orientales utilizaban con más frecuencia cuando hablaban de costas19, se impuso sobre “skandina”. Sin embargo, hasta el día de hoy ambos verbos siguen coexistiendo en el idioma lituano con idéntico significado.

 

16 Praetorius, Mateus. Orbis Gothici, 1688, Lib. I, Cap. I, par. III. 17 Idem.

18 Praetorius, Mateus. Orbis Gothici, 1688, Lib.I, Cap.IV, II.

19 Gimbutas, M. The Balts, Frederick A. Praeger, New York - Washington, 1963. Second Printing 1968.

Library of Congress cat. Nr. 63-18018. p.100.

 

De acuerdo con la enciclopedia lituana, la voz nerija significa “bancos de arena que se forman en orillas poco profundas de océanos, mares, bahías y grandes lagos. (…) La más conocida (en Lituania) es la Nerija de Curlandia…”.20 Estamos hablando del banco de arena que forma una península, la cual se origina al Este de la boca del Vístula y se denomina en lituano moderno Nerija, pero aparentemente en el pasado, solían llamarla “Skandzia”, lo cual corresponde a una forma gramatical correcta del lituano para decir: la que se sumerje.

 

Praetorius considera la posibilidad de que el nombre “sumerjo” (skandinu) se deba a las naves hundidas en ese mar, pero si comparamos esa palabra con su sinónimo contemporáneo, el verbo nėrė (se sumergió) con el derivado “nerija”, tenemos que el significado son bancos de arena sujetos a las mareas o inundaciones. La palabra seguramente tenía un uso utilitario, porque advierte al navegante que en esa costa corre peligro de encallar y debe calcular la marea para anclar o zarpar. Muchas costas del mar Báltico son formadas de bancos de arena llanos, donde la marea alta cubre grandes extensiones, para luego retirarse. De ser cierto, como lo sugiere Praetorius, que los bálticos fueron los tempranos colonizadores –o por lo menos visitantes- de las costas del mar Báltico, la voz debe haber sido el natural apelativo de los sitios que visitaban por vía marítima.

 

Entre las varias “scandias” así llamadas por los godos, una de ellas corresponde al lugar de donde partieron. Según Jordanes, es la “Scandza” que empieza en el lado Este de la desembocadura del Vístula y fue la “vagina” de la que salieron las naciones: vagina nationum.21 Alfonso X El Sabio lo dice en otras palabras: según él, esa Scandia fue “fuente criadera de yentes”.22

 

Dos ciudades llevan en esa área otrora habitada por los bálticos prusianos, el nombre de “Scanda”. Una es la hoy pequeña ciudad de Skandava en la actual Polonia cerca de la frontera con Lituania, en lo que fue el corazón de los territorios de los prusianos bálticos. Está situada a orillas de un río y en la encrucijada de vías de comunicación desde el mar Báltico hacia los territorios bálticos de tierra adentro. En la tardía edad de bronce, había sido un centro cultural y comercial, al juzgar por los restos arqueológicos en los que fueron encontrados numerosos objetos de la edad de bronce, así como cierta cantidad de monedas romanas.23 Se llama hoy Skandava en lituano, Skandawa en polaco y Scandau en alemán.

 

La otra es la ciudad portuaria fundada por el primer rey godo, Bueric, con el sencillo nombre de Scandia de los Godos – sería en lituano moderno “gudų Skandija” y en lituano antiguo “gudum Skandia”, de la que quedaron en polaco las consonantes GDaNSK (Danzig en alemán).

 

20 Lietuvių Enciklopedija, Boston, 1960. T.XXC, p.213.

21 Jordanes, IV.

22 Alfonso X El Sabio, La Primera Crónica General, Estoria de España, T.I, Par.386.

23 Lietuvių Enciklopedija, Boston, 1960, T. XXVII, p. 542.

 

También está la provincia costera sueca de Skane en la península escandinava. Contrariamente a Gdansk, no lleva el nombre de los godos, salvo que a todas luces, fueron los godos quienes conocían sus orillas y las llamaban por lo que eran: bancos de arena beneficiados por las mareas, o sea “scandinavias”.

 

2ª MENTIRA

El origen germano

Las preguntas sencillas son las más difíciles de responder. ¿Por qué los godos de España se llamaban “godos”? ¿Por qué no se llamaron “Goths” al estilo germano, o “getae” según el latín clásico e incluso “getes” del latín tardío?

 

En España la palabra godo (y “gudo” que también aparece en textos romances) no es el getae latín, ni el Goth germano, sino el “gudo” de los idiomas y pueblos bálticos, oriundos desde por lo menos el segundo milenio antes de Cristo de la costa del mar Báltico y la cuenca del alto Dnieper. De allí partieron en los siglos IV y V a la conquista de Roma, para luego proseguir hacia el sur de Francia y a toda España.

 

Cabría preguntar a quienes afirman que los godos fueron germanos, ¿por qué al llegar a España, los godos en vez de llamarse “goths”, decían “godo”? ¿Cómo explicar ese salto de garrocha lingüístico que de pronto brinca por encima de Alemania, para reproducir en España el nombre que se daban a si mismos los pueblos godos de Europa oriental?

 

Las poblaciones de los bálticos orientales que vivían en la cuenca del alto Dnieper antes de que sus territorios fuesen paulatinamente invadidos por los eslavos a partir del siglo VI, eran conocidas en Europa oriental como naciones “godas”. El historiador lituano Simanas Daukantas (1793-1864) escribe que se les dividía en:

 

* los godos blancos ( en el original “balti gudai”), habitantes de las actuales regiones de Polotsk, Vitebsk y Esmolensko;

 

* los godos marrones (“rudi gudai”), población de las antiguas tierras prusianas de Polonia del sur y Masovia;

 

* y los godos negros (“juodi gudai”), en los llamados bosques negros, región de Kiev, Severia, Novgorod y Pleskava. 24

 

Hasta el día de hoy, en Lituania, la hoy eslava -pero otrora báltica- Bielorrusia, es la “Gudia Blanca”, en lituano moderno Baltgudija.

 

En cuanto a los godos occidentales, el historiador prusiano Matheus Praetorius (1635-1707), explicó en su libro Orbis Gothici, publicado en 1688, que el “Gothus” latín era lo

 

24 Daukantas, Simanas. Lietuvos Istorija. Plymouth, 1893. pp.104-106.

 

mismo que el “Guddus” de los antiguos prusianos: “adeo ut Gothus sive Guddus idem...”25

 

Praetorius habló en su obra del nombre Guddae (“Guddae nomen”) con que se identificaba la nación báltica que desde tiempos inmemoriales vivía en Prusia Oriental hasta que esa región fuera vencida por los caballeros teutónicos en el año 1306, que es cuando se transformó en territorio germano. El idioma báltico de esos antiguos prusianos se extinguió definitivamente al final del siglo XVII.

 

Los visigodos que invadieron España en el siglo V, procedían de Prusia oriental y se autodenominaban “godos del crepúsculo”, mientras que los ostrogodos, invasores de Italia, eran los “godos de la aurora”, según las raíces bálticas vak-vac (vats) con la variante eslava vech- (crepúsculo) y auš(te)ra, austrums (aurora). Los visigodos eran los godos occidentales y los ostrogodos eran los godos orientales, tal como lo indican sus nombres y lo confirman sus lugares de origen.

 

El cambio de nombre

Los estudiosos alemanes del siglo XIX, en su mayoría firmes defensores del origen germano de los godos, aparentemente no encontraban cómo interpretar los múltiples documentos antiguos sobre el imponente pasado de esos “godos” del Báltico, que de ninguna manera podían ser considerados germanos. Cada vez que se topaban en los documentos antiguos con la palabra “godo” y aparecía que esos “godos” no procedían de territorios germanos, el problema se les hacía insoluble, sobre todo porque a ninguno se le llamaba “goth” y todos eran “godos” o “gudos”.

 

El filólogo germano Georg Heinrich Ferdinand Nesselmann (1811-1881), investigador del idioma de los antiguos prusianos, decidió que en vez de llamar a ese pueblo por su nombre original “Guddae”, era mejor quitarle ese apelativo y sustituirlo por otro, menos dado a confusiones. Decidió bautizarlo “báltico”, por el mar Báltico en cuyas orillas siempre había vivido. Así lo hizo en su libro Die Sprache der alten Preussen (El idioma de los antiguos prusianos), publicado en 1848. Allí propuso que los idiomas prusiano antiguo, lituano y letón fuesen llamados “idiomas bálticos”. Lo grave no fue el hecho de inventar un nuevo nombre, sino que Nesselmann colocara el nombre original de los “godos” dentro de la calificación exclusiva de “germánicos”. A partir de 1848, todo lo relacionado con los godos de España, se transformó en una inmensa confusión.

 

Lo realmente asombroso es que nadie protestó, y los pueblos de la antigua Prusia, Lituania y Letonia, fueron catalogados mundialmente como una rama “báltica” del grupo indoeuropeo. La novedad fue universalmente aceptada. Entre las consecuencias del improvisado bautizo, cabe mencionar que los académicos occidentales no fueron informados del cambio de nombre. Muchos se quemaron inútilmente las pestañas buscando algún legado de idiomas germánicos en la génesis del castellano, sin jamás llegar a saber que el nombre “godo” indicaba originalmente a los pueblos bálticos.

 

¿Gudos o godos?

 

25 Praetorius, M., Orbis Gothici, 1688, Lib.I. Cf. Rosales, J. Los Godos, Ariel 2004, p. 32.

 

En Lituania, la palabra contemporánea es “gudas, gudo”. En España, se afincó como “godo”, con una O en la raíz. Si nos preguntamos cuál de las dos formas es la original, la respuesta es que España adoptó la versión de los idiomas hablados en la región costera de los bancos de arena que Jordanes llamó “Scandza”.

 

“Godo” corresponde a la pronunciación del dialecto costero de Saugiai, región del puerto de Klaipėda. El lingüista Jonas Užpurvis señaló que el dialecto de Saugiai, aledaño a Nerija, la península de arena de donde partieron los godos, utiliza en la raíz la O larga y también la O corta, en palabras que otros idiomas bálticos pronuncian con U.26

 

En España, en los inicios del romance, ambas versiones estaban presentes, lo cual es natural si pensamos que los invasores godos provenían de todas las naciones bálticas occidentales, donde algunas utilizaban la U y las más occidentales de la costa pronunciaban la misma palabra con O. Por ejemplo, Ramón Menéndez Pidal cita nombres medievales de pueblos españoles con la pronunciación U: Gudiel, Gudiellos, Gudillos, pero también recopila la presencia de Godiellos, La Goda, Goda, etc.27 El experto en la formación del romance Paul M.Lloyd, señala las palabras donde la U latina pasa a ser una O en español: bucca se transforma en “boca”, y lupu en “lobo”, pero Lloyd se pregunta por qué esto ocurre en algunas palabras y no en otras.28 La respuesta podría ser simple: algunas lenguas bálticas pronunciaban la O, mientras que otras decían U. Depende de quien, entre los godos llegados a España, lo decía, porque eso a su vez dependía de la región báltica de su procedencia.

 

Lo que nunca existió ni en el Báltico ni en España, fue el “goth” al estilo alemán. Los bálticos en Europa oriental y los españoles en España, utilizaron ambos tanto la modalidad “gudo” como la de “godo”, con la particularidad que en el lituano culto contemporáneo arraigó la versión “gudo”, mientras que en España prevaleció la de “godo”.

 

3ª MENTIRA

La Biblia de Ulfilas

El historiador Jordanes vivió a mediados del siglo VI. Escribió su Historia de los godos ciento cuarenta años después de la toma de Roma por los visigodos, y unos sesenta años después de la conquista de Italia por los ostrogodos. En un capítulo de esa historia, Jordanes se refirió a la situación en los Balcanes después del caos creado allí por el avance y posterior derrota de los hunos. Lo hizo como testigo presencial, porque además de fechar su escrito en el año 551, lo escribió en Bizancio, que para esa fecha era el Imperio Romano

 

26 Užpurvis, Jonas. Drei Sprachwissenschaftliche Studien, Foundation of Lithuania Minor, Inc. Chicago, Illinois, USA, 1990. Library of Congress Catalog Card Number 90-84042. Cap.1 “Gründzüge del Saugener Litauischen Mundart, p.24.

27 Menéndez Pidal, Ramón. Obras Completas, Espasa Calpe, Madrid, 1972. t. VIII. p.505.

28 Lloyd, Paul M., Del latín al Español, 1.Fonología y Morfología Históricas de la Lengua Española. Ed.

Gredos, Madrid, 1993. ISBN 83-249-1623-9. p. 296.

 

de Oriente, dueño de los Balcanes. Tenemos, por lo tanto, en Jordanes a un historiador con acceso a las primeras fuentes directas, lo cual le confiere un alto grado de credibilidad.

 

Los capítulos 50 y 51 de Jordanes relatan en qué lugares de los Balcanes se asentaron las diversas etnias que quedaron dispersas en la región después de la desaparición del poder huno (año 455). En el capítulo 50, Jordanes enumera los pueblos que se instalaron en lo que había sido el territorio regido por los hunos, y precisa el área geográfica que ocupó cada grupo: los gépidos estaban en Dacia (parte de la actual Rumanía), los godos vivían en Panonia en las ciudades de Esmirna y Vindobona (actual Viena), los sauromatas llamados “sármatas” con los cemandros y algunos hunos se alojaron en la ciudad de Castra Martis en Iliria. Los esciros, los sadagaros y parte de los alanos con su jefe Candac, ocuparon Escitia menor y Moesia inferior (parte de Bulgaria). Es de notar que cada nombre se refiere a otra nación, de las que muchas no tenían nexos ni de origen ni de lengua.

 

De paso, Jordanes cuenta dónde se encontraban diversos miembros de su propia familia, desde abuelo, padre, tía y primo, lo que indica una información de primera mano y confirma un hecho importante: había en aquel momento en los Balcanes post-hunos, una mezcla de gente de diversos orígenes que convivían en un área relativamente reducida.

 

Jordanes dice que su abuelo fue secretario de Candac, el jefe de los alanos. Continúa diciendo que el hijo de su hermana Gunthigis, era hijo de Andago, quien era a su vez hijo de Andela, descendiente de la estirpe real ostrogoda de los Amalos, lo que significa que esa rama de su familia eran godos de sangre real.

 

Jordanes sigue nombrando una maraña de otras naciones presentes en ese rompecabezas balcánico, y allí aparecen los rugios (germanos) al lado de lo que quedaba de los hunos, agrupados, todos ellos, en una parte de la actual Rumania.

 

Una vez terminado el complicado recuento, Jordanes pasa al capítulo 51: “También existían otros godos, los llamados pequeños godos, una nación innumerable. Su sacerdote y jefe era Wulfila, que también parece haberles inventado unas letras. Hoy (o sea en tiempo de Jordanes que es el año 551) ellos están en Meosia en la región de Nicopolis al pie del monte de Emi (el monte Hemus, en la Stara Planina búlgara), son muy numerosos, pero pobres y nada guerreros, una gente que carece de cualquier fortuna salvo que tienen rebaños de todo tipo, alimento para ganado y madera en los bosques. Su tierra produce poco trigo, pero es rica en otros frutos. No saben de viñedos y compran vino a sus vecinos. La mayoría de ellos bebe leche.”

 

Lo anterior es todo lo que está escrito en ese brevísimo capítulo 51. Jordanes, quien escribe en 551, habla del grupo llamado “los pequeños godos” y se refiere a su ubicación en tiempo presente: “Hodieque sunt in Moesia…” – y hoy están en Moesia… Cabe observar que en esa misma fecha, los visigodos gobernaban España. Su rey era Aguila y a partir de 554 entronizaron a Atanagildo. Los ostrogodos estaban en Italia, donde su reino se inició en 493 con la entrada de su rey Theodorico en Ravena. Ese reino duró hasta el año 555, cuando –muerto ya Theodorico – ocurrió la rendición final de las tropas ostrogodas ante la invasión bizantina.

 

De manera que tenemos en aquel año 551 muchos tipos de godos:

 

(1) Los visigodos de España,

 

(2) Los ostrogodos de Italia,

 

(3) Los visigodos y ostrogodos que no participaron de la marcha a Roma y seguían viviendo en sus tierras étnicas en el Báltico y casi todo el (Página 13)  noreste de Europa,

 

Y (4) los “pequeños godos” de Wulfilo (Ulfilas), asentados al pie del

monte Hemus en Bulgaria.

 

 

Esos “otros godos”, como los llamó Jordanes, no muestran mucho en común con los visigodos u ostrogodos. No eran guerreros, eran pobres, vivían en una región poco favorecida, al pie de una cordillera con cuatro picos de más de 2.000 m de altitud, como lo es la Stara Planina, y su subsistencia dependía de rebaños y de madera. En tiempos posteriores, no hubo más noticia de ellos. Lo único que quedó, es la Biblia que les escribió Ulfilas y que originó la teoría del origen germano de todos los godos.

 

En el siguiente capítulo, el 52, Jordanes vuelve a marcar la diferencia, al decir: “Ahora, para volver a la gente de la que tratamos (en este libro), o sea a los ostrogodos…”, lo cual nos permite interpretar que los “pequeños godos” no lo eran.

 

Testigo de su tiempo y su circunstancia

La Biblia de Ulfilas, llamada Codex Argenteus debido a sus letras plateadas y su portada de plata, apareció en el siglo XVII en un convento de Werden, en el Ruhr, Alemania. De sus 330 páginas originales sólo quedaban 187. El volumen fue adquirido por un coleccionista sueco, pasó a manos de la corona de Suecia, luego fue sustraído y vendido en Holanda donde lo compró nuevamente un sueco, Magnus de La Gardie, quien lo donó a la Universidad de Uppsala, Suecia. En 1769, el lingüista sueco Johan Ihre publicó un estudio de la lengua en que esa Biblia fue escrita. Comprobó que su fonética y parte de su vocabulario eran germánicos. A partir de entonces, prevaleció el convencimiento que los godos eran germanos.

 

El relato oficial de la vida de Ulfilas (310-383), indica que se formó en Constantinopla, fue consagrado obispo en la fe arriana en 341 y durante casi una década evangelizó a unos godos de Dacia (Rumania), pero al sufrir la persecución por su fe cristiana, huyó con sus seguidores a lo que hoy es Bulgaria. Las fuentes alemanas en la Historia Universal de Walter Götz indican que la persecución partió de los visigodos y por eso huyó Ulfilas: “sus correligionarios sufrieron bastantes ataques y sobre todo les era hostil el príncipe Atanarico. Un calendario gótico da cuenta de no pocos mártires. Hacia 350 resolvióse Wulfila con sus partidarios – se les llama pequeños godos – a pasar al territorio de Roma. Estableciéronse en la comarca de Plewna”29, o sea en Bulgaria. Podemos añadir que el Atanarico que persiguió a Ulfilas (Wulfila) y su grey, fue posteriormente rey de los godos y como tal fue recibido con grandes honores en Constantinopla en el año 383, ciudad donde murió.